Debilidades

12 Oct

Cuando uno tiene una debilidad por algo, lo mejor es reconocerlo. Ya sabéis que una de las nuestras son los calabacines, que este verano nos sobresaltaron con una super-cosecha. Pero no os lo hemos dicho todo. Hay más. No sólo son los calabacines, también las calabazas. Este año las tenemos de todas las formas, colores y tamaños.

Y estamos encantados.

Todo empezó con un campo nuevo y exclusivo para la reina “cucurbita L.”, un campo que Vicente durante días y días había arrebatado a las hierbas, gramíneas y arbustos que ahí habían acampado a sus anchas. A partir de mayo ya fue terreno exclusivo “calabacero” y empezaron a correr y expandirse por ahí las Stripetti y Red Turban, Alladin y Honey Bear, Kamo Kamo y Butternut, African Smaragd y Patisson. No todas crecieron bien, hay que reconocerlo. Black Futsu por ejemplo no fue vista ni siquiera. Y tampoco hemos batido el record mundial, que en estos momentos lo sustenta una calabaza que ronda los 500 kilogramos. Pero las calabazas que crecieron en Sharíqua no defraudaron ni en colores ni en sus formas redondas, ovaladas y hasta extravagantes.

¿Por qué parece que queremos más a las calabazas que a sus parientes pequeños, los calabacines? Fácil. “Cucurbita L.” no sólo es sumamente atractiva, un encanto para los ojos donde esté, también es una de las verduras más duraderas. Le sobra con un rinconcito algo resguardado del sol y de la lluvia y sin problemas pasa todo el invierno esperando qué va a ser de ella. Y ahí se ofrecen un sinfín de destinos: tartas y tortas, pucheros y panes, cremas y quiches, postres, mermeladas…

Una de las recetas que en nuestra cocina-calabacera nunca falta – ni falla – es Mermelada de Calabaza con Guindilla. Un verdadero “despertador” matutino durante el desayuno y un acompañante perfecto para el queso. ¿Lo queréis probar? Los ingredientes están en “Sharíqua presenta”.