Una hora – nada más

30 Oct

Una hora, a veces no hace falta más para olvidarse de un día agotador, una semana ajetreada. Es suficiente para llenarse de energía, aire fresco, aromas y colores. Tan sólo una hora de las 24 que tiene el día, el tiempo que el otro día nos bastó para dejarnos encantar por uno de los paseos más mágicos del Alto Palancia: el sendero por la ribera del río Palancia en el paraje de los Cloticos de Bejís. Ahí, donde nace ese agua tan buena y donde aún se encuentra naturaleza en estado puro. Un pequeño paraíso. El mundo del murmullo continuo del agua, de cascadas y preciosas pozas.


60 minutos para dejarse seducir por los olores y colores del otoño, por las hojas variopintas de álamos, fresnos y avellanos, de sauces, chopos, olmos  y cornejos. Una hora para contemplar las últimas flores de estas plantas valientes dispuestas a desafiar al invierno que viene. Un mundo de colores que hace que una hora se convierta en una des esas pequeñas eternidades.