De Hadas y Alcornoques

12 Nov

Cuándo mejor dar un paseo por un bosque encantado si no en estos días de otoño con esa tenue luz tan especial y los colores que parecen sacar nuevos matices aún desconocidos. Y qué bosque mejor que los alcornoques de la Sierra Espadán, estos impresionantes árboles que con sus brazos ramificados y su piel rugosa parecen cobrar vida, dibujar historias, querer agarrar al caminante.

Uno de los barrancos más fascinante de la sierra es sin duda el barranco Almanzor en Almedíjar, que introduce al visitante en una exuberante naturaleza con árboles centenarios, arbustos de todas las formas y colores posibles, helechos, líquenes y setas. Tampoco faltan el murmullo del agua, el canto de los pájaros, el sonido del silencio. Y no es de extrañar que ante tanta belleza uno se siente como en un cuento en el que sólo faltan las hadas para vivir momentos realmente mágicos.

Saliendo de Almedíjar por la rambla del mismo nombre y pasando por campos de cultivo y de olivo, enseguida llegamos al barranco Almanzor que se puede recorrer por una agradable senda que forma parte de muchas caminatas largas y preciosas por la sierra. Nosotros nos conformamos con subir hasta el Collado La Ibola y no pudimos resistir la tentación de volver por el mismo camino, disfrutando del color intenso de los alcornoques recién pelados, de los impresionantes pinos y castaños y del encanto de un lugar que fascina a cualquiera.