Récord sin comparaciones

6 Dic

Hay momentos en la vida que es mejor NO buscar comparaciones. Es el caso de la campaña de la oliva 2010. Porque cuando uno sabe que en la almazara del pueblo este año esperan recoger un millón de kilos de aceitunas, mejor no mencionar nada. Podría pasar algo desapercibido lo que han dado nuestras oliveras de si – y no sería nada justo.


Hemos terminado la recogida y lejos de buscar comparaciones, lo que importa es que hemos batido nuestro propio récord: Hemos aportado 273 kilos de oliva a la gran campaña jericana de este año. Todo orgullosos. En fin, son unas 13 cajas y la despiadada experiencia de que las olivas son más pequeñas de lo que parecen.

Es cierto que a ningún agricultor jericano se le ocurriría hablar de una cosecha que no contara con tres ceros detrás de la cifra, vamos, probablemente ni extenderían las mantas… Pero también es cierto que pocos tratan sus olivas con tanto mimo y las llevan tan limpias a la almazara como nosotros. Algo es algo.



Hay que confesar que nuestra campaña en el último momento parecía hacerse eterna. Los silos de la almazara estaban a rebosar, y mientras se molían, se pesaban, se limpiaban y se transportaban aceitunas por un sinfín de cintas sin parar, la cola de tractores, camiones y particulares pacientes cada vez se hacía más larga. Todo un rito, nadie se ponía nervioso, nadie se quejaba. Campaña “slow”. Ya se sabe, cuando la cosecha es buena la espera es larga.

Después de siete horas de cola y conversaciones sobre dios y el mundo, llegaba nuestro turno: A las 01.05 horas de la madrugada se pesaban nuestras olivas. No podéis imaginaros qué felicidad pueden producir 273 kilos de aceitunas a altas horas de la noche. Por haber terminado por fin, pero también porque dentro de unos días estos frutos brillantes se habrán convertido en ese gran aceite virgen extra tan aromático, tan suave y con su peculiar toque afrutado que encanta a quien lo prueba.

Con la regla de 1 litro por 5 kilos de oliva, nos llevaremos unos 55 litros a casa. Y esto sí que no tiene comparación.