Por fin

22 Feb

Por fin se ha acabado la temporada de caza y ya no se oyen disparos desesperados de cazadores hambrientos de éxito. Aficionados que se acercan demasiado a las casas, disparan donde no deben y a falta de jabalíes, liebres y perdices se matan entre ellos. Por fin entramos en otra época del año, en la época de los recolectores que han reconquistado los campos y prados y van en búsqueda de su particular caza comestible.

Por ejemplo, ajos puerros salvajes que estos días brotan por nuestra finca y por campos abandonados en los alrededores. Basta con equiparse con una buena pica y, con los ojos clavados en el suelo, empieza un paseo muy especial. El objeto del deseo, Allium ampeloprasum, a estas alturas del invierno se distingue muy fácil ya que es de las pocas plantas que ya luce un verde fuerte y primaveral. Mientras el puerro “doméstico” comercializado es totalmente recto, su parentela salvaje termina en un bulbo – bueno, siempre y cuando logramos sacarlo del todo de la tierra.

No tardamos mucho y ya tenemos parte de la cena garantizada. Los ajos puerro salvajes se prestan para una tortilla, una buenísima crema, pero también son exquisitos envueltos en jamón, bañados con nata o preparados como una ensalada ligera. Porque el “espárrago del pobre” no sólo se deja cazar totalmente gratis, sino también carece de calorías. Un “déficit” que compensa con un montón de cualidades sanas como grandes cantidades de vitamina C y E, carotenos, potasio, ácido fólico, calcio, hierro…

O sea, paseando por los prados y campos es fácil convertirse en un “porrophagus” – así bautizaron al emperador Nerón que no podía resistirse a los sabrosos tallos. Pasión que le trajo el sobrenombre de “comilón de puerros”. Bien, podremos soportarlo. Mañana volvemos al campo a “cazar”. Y levantamos la veda. Porque a partir de ahora no nos para nadie. Nos estarán esperando espárragos trigueros, achicorias, blugosas, borraja, collejas, diente de león, lampsana, mostaza… Esto sí que es vivir en el campo y disfrutarlo. ¿Os animáis? Daremos pistas, prometido.

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