“Sufrimiento gourmet”

27 Mar

Las manos arañadas, los ojos cansados, piernas y espalda agotadas de tanto agacharse. No hay duda, yo,  por mis espárragos trigueros … sufro!. Y no sólo yo. Decenas, cientos, quizás miles de sufridos gourmets  se echan al campo en búsqueda de la “primavera en tallos”, de la “verdura real”, del “manjar de los dioses”, del “ébano comestible” – bueno, en este caso ébano verde. O sea: Aspáragus acutifólius, el espárrago salvaje que estos días se asoma por nuestros campos y atrae a todos los que les gusta buscarse la comida y, sobre todo, disfrutar de un plato de los más exquisitos.

Ya los viejos egipcios sabían del fino sabor de los tallos herbáceos, una pasión que también la sintieron los griegos y los romanos que a la vez aprovechaban las cualidades medicinales de la planta.

Sabiendo que a parte de exquisito, el espárrago es diurético, poco calórico y en el caso del espárrago triguero incluso gratis, es normal, que haya tanto aficionado rastreando los campos. Y no sólo los campos de trigo que en su día le dieron el nombre a esta variedad salvaje. Las yemas de las esparragueras también nacen en campos abandonados, bordes de caminos, acequias…

Este año se asoman tarde, y además, parece que van a ser raros. No importa. Porque cada paseo que damos estos días por los campos en búsqueda de esos tiernos manjares también es un paseo por la primavera que se hace notar cada vez más. Se ve a primera vista, no hace falta ni buscarla.


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