Al revés

18 Abr

Cuando cada día más gente camino a casa lleva consigo un mal pensamiento, teme que algún día le hayan entrado a robar en su casa, vivir en el campo te sorprende con un mundo al revés: En vez de quitarte cosas te las dejan.  Y qué cosas.  Me refiero a los regalos de los vecinos, agricultores que toda su vida han repartido lo que les sobraba.  Y así  llegamos a casa y nos encontramos de todo: patatas, cerezas, calabazas, nísperos o, como estos días, un manojo gigante de sabrosos ajos tiernos.  Puestos sin más delante de la puerta.  Qué lujo, no?

Sólo nos queda por decir: ¡¡Gracias, Luis!!

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