Hay que mojarse

23 Jun

Abrimos temporada – y no para mojarse sólo los pies: Con la noche de San Juan a punto de caer y un fin de semana que promete ser digno del inicio del verano ha llegado el gran momento de dos grandes tesoros: El momento de nuestros ríos, el Palancia y el Mijares, que con sus preciosas pozas, sus cascadas y sus rincones escondidos y mágicos prometen un baño de lo más especial. Momentos refrescantes al paso de los ríos por Bejís, Teresa, Viver o Jérica y  por Montanejos con sus famosos baños de la reina.

Para los más atrevidos, el Palancia, que durante todo el verano no piensa calentar sus aguas ni un grado y debe estar acostumbrado al saludo que le espera cuando la gente lo conoce por primera vez: Al meter el pie no hay quien no lance un grito estremecedor.

Eso sí, se sale de lo más renovado.

Revitalizantes son también los baños en el río Mijares – aunque en este caso por las cualidades minero-medicinales de las aguas.
Dicen que son bicarbonatadas, cálcicas, sulfuradas y carbogaseosas. En otras palabras oligometálicas de mediana mineralización o sulfatado-magnésicas bicarbonatado mixtas. Para entendernos: Son aguas buenas para la piel, usadas para tratamientos de afecciones reumatológicas y respiratorias, grandes ayudantes de la digestión.

Y lo mejor: Nacen todo el año a una temperatura constante de 25 grados. Así el río Mijares en pleno invierno parece una bañera gigante, en verano, cuando el Mediterráneo ya no refresca nada, garantiza un revitalizador chapuzón. Y todo eso envuelto en un paisaje de ensueño. ¿Qué más se puede pedir?



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