El verano en el bote

16 Ago

Si hay una verdura que parece encerrar en su interior todo el verano, es el tomate. Qué largos se hacen los días hasta que se pueda cosechar el primer ejemplar, coloreado bajo el sol y con ese sabor indescriptible entre ácido y dulce, refrescante y seductor. No es de extrañar que este fruto al principio se ganó nombres como “pomum amoris” (manzana del amor), “pomi d’oro” (manzana de oro) y aún hoy es llamado “manzana del paraíso” por los austriacos.

Bueno, dejémonos de despepitarnos y volvamos a la cruda realidad de nuestra huerta. Y ahí se masca el “tomatemoto” por lo que habrá que pensar en las múltiples posibilidades de conservar los tomates para tener el verano a mano durante el resto del año: mermelada de tomate, tomate en su jugo, tomate en vinagre, tomate en aceite … o simplemente la forma más fácil de tener tomate para rato: secarlos al sol.

Nosotros empezamos con los cherry, así que sólo hace falta cortarlos por la mitad, condimentar con sal y un poco de orégano, poner sobre una bandeja y exponer al sol unos tres días. Eso sí, hay que taparlos con una gasa para ahuyentar la competencia y meterlos en casa durante la noche. Una vez secos, se meten en botes, se cubren bien con un buen aceite de oliva, o sea el del Alto Palancia ;-), y se guardan en un lugar seco, fresco y oscuro. 

PD: A falta de balcón o terraza, también se pueden secar a una temperatura de unos 120 grados durante varias horas al horno.

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