El Saltaduchas

22 Ago

Aunque nuestras intensas investigaciones en la red mundial no nos han sacado de dudas y seguimos sin saber si se trataba de un saltamontes, una langosta o un grillo, lo que  era evidente es que había golfeado durante toda la noche y por lo visto necesitaba una ducha. Viéndolo así de fresco en una de las habitaciones de Sharíqua, sin embargo, otra duda aparte de la procedencia del imponente bicharraco  era aún más perentoria en aclarar: ¿El cliente a quien le había tocado el saltaduchas iba a querer compartir su estancia con él? Ante la duda, optamos por el desalojo (del bicharraco, claro!)

Fuese lo que fuese, una cosa quedó clara: Saltar sí saltaba y cuando al final logramos posarlo en la repisa de la ventana del baño tampoco tenía prisa en irse. Lógico. ¿Quién podría perderse  esta preciosa vista de Jérica  disfrutando de la fresca brisa matutina? Después de un buen rato quieto, otro de ejercicios de gimnasia matinal en el cordón de la persiana y de demostraciones de agarre fenomenal en posiciones extremadamente vertiginosas, se fue como había venido: silencioso, en el absoluto anonimato y…. saltando.

Y dejándonos con dos conocimientos nuevos:
1. También a los Gryllidae, los Ensifera y los Tettigoniidae les gustan las habitaciones con vistas.
2. Según la Ley de Dolbear (de Amos Emerson Dolbear; 1837-1910) gracias a la intensidad del canto del grillo “Snow Tree Cricket” se puede calcular la temperatura.
La fórmula parece concluyente:

T_F = 50 + \left ( \frac{N_{60s}-40}{4} \right )
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