Demasiado corazón ;-)

4 Dic

Ya está. Hemos terminado nuestra peculiar campaña de la oliva y pronto 215 kilos de aceitunas se van a convertir en ese aceite virgen de oliva tan exquisito de Jérica. Peculiar por la modesta cantidad que cosechamos comparado con los “grandes” del pueblo, pero peculiar también y sobre todo porque – como ya es de costumbre – tardamos mucho muchísimo en llenar estas nueve cajas de oliva…

No, no es por lo que pensáis. La razón no son abundantes almuerzos o extensas charlas disfrutando de las vistas a Jérica. Es más bien cuestión de compasión. También este año hemos quitado las olivas a mano, con cuidado y sin doblar ni una hoja. No les hemos dado a los árboles ni con cañas, ni con el sacudidor de alfombras, ni con esas máquinas que los hacen temblar como gelatina.  Eso sí: Habría que ver quién las lleva más limpias y brillantes que nosotros a la almazara…

Pero no ha sido el único momento de mostrar corazón – y “perder” tiempo en la cosecha. Tuvimos también un momento “salvaje-salvador”. Y es que como ya hemos comentado en otras ocasiones, nuestros gatos tampoco este año han sido de mucha ayuda. Más bien todo lo contrario. Durmiendo encima de la manta, haciendo cabriolas en el árbol o preocupándose de su almuerzo…

Cuando Lilo toda contenta trajo al pájaro, nuestros gritos probablemente se oyeron por todo San Antón. Hasta la gata se asustó, soltó el pájaro, él se escondió debajo de la manta de los olivos, Vicente lo persiguió como pudo … y al final lo salvó. Historias del campo, momentos memorables.

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