Pasos mágicos

9 Jun

No en vano el paraje del nacimiento del río Palancia es considerado uno de los paisajes mágicos de la Comunidad Valenciana. Un paisaje singular que sorprende con aguas cristalinas, rocas majestuosas y una flora deslumbrante. Pero lo que quizás más sobrecoge al visitante de ese lugar son las potentes huellas que han dejado las aguas que durante siglos han dado forma a las piedras de ese desfiladero, dejándonos  fósiles y formaciones rocosas que parecen recién sacados de un cuento de gnomos y bichos fantásticos.

Es una caminata clásica no sólo dentro del Alto Palancia sino conocida por senderistas de todo el País Valenciano y otras partes de España. Una ruta que suele arrancar en el paraje de los Cloticos – cogiendo agua fresca de la fuente – a pocos kilómetros de Bejís, llevándonos en dirección a El Toro y de vuelta por la Rambla Seca y un trazado del Río Palancia conocido como Barranco del Cascajar.

El primer tramo recorre por una agradable pista forestal, pasando por el pintoresco caserío de El Molinar y subiendo suavemente entre bosques y cipreses en dirección a El Taconar. Se disfruta de impresionantes imágenes de la Peñaescabia, Agualobos y Peñas de Amador.

A la altura de El Taconar y con vistas al altiplano de El Toro y Barracas – ya a mil metros de altura – el paisaje cambia. Caminamos entre enebros, acebos, quejigos, madreselva y sabinas. Y las carrascas sirviendo amablemente como señales de PR con sus musgos en blanco y amarillo.

El descenso a la Rambla Seca y el camino por el interior del Estrecho del Nacimiento son otros momentos fascinantes que nos aguarda esta caminata. Las altas y estrechas paredes de esta garganta hacen empequeñecerse y asombrarse ante la fuerza de la naturaleza y las huellas que ha dejado a lo largo de miles de años. Y no sólo ella. Aunque de origen más contemporáneo, también el excursionista en su afán por trepar por las piedras y rocas ha marcado su camino. Así que se supone que sólo miles de traseros son capaces darle el pulido que nos encontramos en una de las grandes rocas poco antes de salir del desfiladero.

Nos queda el paso por el verde y rico río Resinero y, caminando de nuevo por pistas, media hora más tarde la excursión termina en nuestro punto de partida, cómo no, con un gran trago de la buenísima agua de Bejís directamente desde la fuente.

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