Alto Palancia – más que nunca

4 Jul

Con los incendios apagados y los rescoldos – por lo visto controlados – toca hacer balance y sobre todo toca mirar hacía delante. Lo que menos hace falta es catastrofismo y victimismo. Indudablemente uno de los incendios más devastadores desde hace tiempo también se ha ensañado con un buen pedazo del Alto Palancia. A su camino por Altura, Jérica, Teresa y Bejís ha devorado parajes de gran valor sentimental, algunos también de un gran valor ecológico.

Pero no lo ha devorado todo. Ni mucho menos. No permitamos que el Alto Palancia, ese gran desconocido para el resto de España, se convierta en sinónimo de desolación, destrucción o como incluso publica un medio comarcal estos días “un paraje lunar y grisáceo que ha absorbido la belleza natural de la comarca”.

No es así, porque el Alto Palancia es mucho más, sigue siendo una de la regiones más diversificadas de todo el País Valenciano, un lugar de paisajes preciosos como los alcornoques de Almedíjar, la dehesa de Soneja, la hoz de Jérica, el nacimiento del Río Palancia de Bejís, el Salto de la Novia de Navajas, un lugar de vistas impresionantes desde el Pico Espadán, la Peñascabia, Santa Bárbara…

Un pequeño paraíso atravesado por la vía verde más larga de España, caracterizado por agradables paseos campestres entre sus pueblos, por huertas, manantiales y mucho, mucho verde.

Quien dice que el Alto Palancia ha sido arrasado por el fuego, no lo conoce en absoluto. Y ya sabemos que de éstos hay muchos dentro de nuestra propia comarca y aún muchos más fuera de ella. Para todos aquellos y también como pequeño consuelo contrarrestando todas esas tristes imágenes que nos han acompañado estos días, aquí unas impresiones del Alto Palancia – tal y como sigue siéndolo a día de hoy.

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