Seducción simultánea

22 Ago

Dicen que la pobre Eva se dejó seducir por una manzana. Bueno. ¿No parece más lógico que haya sido un higo? ¿Por no decir evidente? Y no sólo por el hecho de que los dos pecadores acto seguido se taparon con una hoja de higuera, sino también por esa seducción simultánea con que este fruto puede camelar a cualquiera: Ahí está ese inconfundible aroma de una higuera al sol que se hace notar ya desde lejos. Acercándose uno se ve atraído por los intensos colores de los frutos brillando en tonos verdes, violáceos, rojizos e incluso con colores mezclados. Y definitivamente viendo cómo los insectos se vuelven locos por un bocado de ese dulce manjar, uno no puede resistirse más. Hay que cogerlos – y nada más fácil que estos días por la huerta.

Este año  ante la falta de lluvia y si no hay acequia a la vista los higos son más pequeños, parecen arrugarse antes de tiempo, pero al mismo tiempo concentrar su dulzura en menos espacio. Ideales para hacer una mermelada con ingredientes paradisíacos a la altura de este fruto tan especial. ¿Qué os parece una mermelada de higo y naranja? Necesitáis los siguientes ingredientes:

600 g de higo
400 g de naranja
800 g de azúcar
3 anís estrellado
2 clavos
1 chorrito de zumo de limón

Hay que pelar los higos y las naranjas – intentad quitar la piel blanca al máximo – y cortarlos en trocitos. Mezclarlo con el azúcar y dejar reposar unas 4 horas para que suelte líquido. Meterlo en una cazuela, añadir el zumo de limón y las especias y dejar hervir unos 20 minutos. No dejéis de mover continuamente ya que el higo suele quemarse enseguida. Cuando la mermelada empieza a espesar meterla en botes bien esterilizados, dejarlos boca abajo unos 5 minutos y listo. ¡Otra seducción!

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