Combinando sabores

25 Ago

Sin duda el higo le gana en antigüedad, pero también la mostaza puede presumir de ser uno de los más viejos acompañantes culinarios del hombre. Se dice que ya hace 3.000 años los chinos la apreciaban mucho para dar sazón a sus platos, más tarde los griegos la usaban para curarse de males, los romanos la introdujeron en su dieta y los árabes la plantaron de forma generosa en tierras españolas. No es de extrañar que unas semillas tan distribuidas dieran lugar a experimentos y hoy el mercado sorprende cada vez con nuevos aromas de mostaza.

Y ahí volvemos a los higos – nuestro fruto preferido en estos momentos, lo admitimos – y hoy en la cocina nos hemos dedicado a otra forma de hacer mostaza de higo. Si queréis seguir nuestros pasos, necesitáis los siguientes ingredientes:

1 kg de higos frescos
1 chorrito de vino tinto
1 chorrito de vinagre de balsámico
1 cucharadita de jengibre en polvo
1 cucharadita de cúrcuma
1 chorrito de zumo de limón
250 g de mostaza semi fuerte
500 g de azúcar

La preparación es muy fácil: Mezcláis todos los ingredientes menos el azúcar y lo pasáis por la batidora. Metéis todo en una cazuela, añadís el azúcar y a hervir. No dejéis de mover la masa para que no se queme. Después de unos 20 a 30 minutos, la mostaza de higo debe empezar a espesar. Meterla en pequeños botes bien esterilizados, ponerlos bocabajo unos minutos y listo.

Es un buen acompañante para quesos curados, pero también hace una magnífica función como ingrediente de una vinagreta.

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