La flor fantástica

18 Jul

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Al final de este discurso habrá mermelada. Prometido. Pero antes es difícil no hablar de uno de sus ingredientes, de una de las flores más versátiles y sorprendentes: la flor de lavanda. En estos meses, no sólo nos alegra la vista en forma de pequeños arbustos con tallos finos y bellas flores azul violeta. No sólo perfuma el ambiente de forma generosa sosegando a cualquiera con su aroma. La lavanda también es un multitalento innato.

Es la esencia base de muchos perfumes, aromatiza armarios y de paso ahuyenta la polilla, sirve como insecticida ecológico y alivia las picaduras. La abadesa, profetisa y médica  Hildegarda de Bingen (1098-1179) además la aconsejaba contra los piojos. La lavanda es conocida como una planta del alma que fomenta las ganas de vivir cosas nuevas, que aclara los pensamientos, tranquiliza y calma los nervios. En la aromaterapia sirve como remedio contra el estrés, la migraña y el insomnio. En efecto, unas gotitas de lavanda en la almohada inducen al sueño desde hace milenios. Si, según otra creencia popular, unas flores entre las sábanas realmente sirven para que parejas no discutan…, habrá que probarlo. 

Bañarse con aroma de lavanda quita el cansancio, los nervios y las agujetas. Aceite con lavanda por su parte ayuda en la cura de pequeñas heridas, golpes e infecciones.

casa rural shariqua

Con tantas bondades sólo cabe esperar que la mística de Bingen se equivocara en otro de los efectos de esta planta aromática: Ella la llamó también “Hierba de la Virgen” ya que según ella ahuyentaba pensamientos impuros y era antiafrodisíaca. Que, por otra parte, no explicaría su éxito en los perfumes…

Bueno, también las profetisas erraban, así que probemos las flores de lavanda como condimento para una deliciosa mermelada de albaricoque.

Los ingredientes:
1 kg de albaricoques
5 cucharaditas de flores de lavanda (ecológicas y recolectadas por la mañana cuando retienen mejor el aroma)
700 g de azúcar
un poquito de zumo de limón

Preparamos los albaricoques en la noche anterior. Los lavamos, pelamos y cortamos finamente. Mezclamos la fruta con el azúcar y la dejamos macerar unas 12 horas en el frigorífico. 

Se añade el azúcar y el zumo de limón y se pone a hervir. Dejar hervir unos 20 minutos, dando vueltas de vez en cuando. Como último añadir las flores de lavanda y poner la mermelada rápidamente en botes bien esterilizados. 

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