Mermelada para atrevidos

18 Nov


mermelada1_casa rural shariquaComo cambian las cosas. Hace tan sólo un par de siglos, nuestros antepasados admiraban los tomates como meras plantas ornamentales con bonitas bolas rojas y en la vida hubieran dado un mordisco a una de ellas. Con razón. Probablemente habían probado los frutos en estado aún inmaduros, o sea verdes, y con ello se habían tragado un buen susto. Es desde entonces que los tomates verdes tienen mala fama, son considerados venenosos – y en parte lo son.

Contienen solanina, un alcaloide con sabor amargo y posibles consecuencias aún más amargas: La barriga empieza a doler, el intestino sufre y en la cabeza parece haberse instalado un martillo. Hasta la vista se puede nublar después de haber probado de ese veneno natural, que encima es resistente al calor y ni siquiera una buena cocción puede acabar con el. Pero calma. Para envenenarse habría que tomar bastantes tomates verdes, ya que en 100 gramos se calculan unos 32 miligramos de solanina. El peligro de muerte ronda alrededor de los 400 miligramos. No obstante, para no correr riesgos innecesarios se recomienda no comerse más de 100 gramos de tomate verde al día. 

Bien. Visto que uno o dos tomates verdes no enturbian la felicidad, también se entiende el auge que tuvo el inmaduro solanacéo en los últimos años y especialmente gracias a una película divina sobre amistad, emancipación y racismo. Titulada -por una preferencia culinaria- “Tomates verdes fritos” (1991) no sólo fue un exitazo varias veces premiado sino también la reparación de la mala reputación del tomate verde en Europa. Y empezaron a salir recetas como la que hemos elegido hoy para aprovechar nuestras últimas cosechas del “pomum amoris”: Mermelada de Tomate Verde. ¿Te atreves?

Ingredientes: mermelada_casa rural shariqua
1 kg de tomates verdes
1 kg de azúcar
1 vaina de vainilla
1 pizca de jengibre en polvo
1 cucharadita de piel rallada de limón y naranja (¡ecológicas!)

Primero hay que pelar los tomates y triturarlos un poquito. Se meten,  con todos los demás ingredientes, en una olla y se calienta sin dejar de mover. Dejar hervir unos 20 minutos y hacer la prueba si ya ha espesado bastante: Dejar caer unas gotas en un plato recién sacado del congelador. Si las gotas no corren, ya está la mermelada lista para meter en botes bien esterilizados. 

Y ojo: Aunque esté buena, recordad que no conviene comerse todo un bote de golpe ;-).

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