Hay que mancharse

3 Mar

calçotada3_casa rural shariquaSin duda alguna, es una comida rara. Los cocineros triunfan cuando se haya socarrado totalmente, mientras que los comensales les calçotada2_casa rural shariquapiden prestados los guantes para poder comérsela. Es lo que tiene una buena Calçotada. Hay que mancharse para disfrutar de un manjar más que especial: Cebollitas tiernas chamuscadas a fuego vivo y degustadas con una salsa riquísima. Eso sí: No (se) sirven ni tenedor ni cuchillo, va a mano (primero) limpia. Un divertimento que cada vez tiene más adictos, no sólo en la zona originaria del Calçot arriba en la lejana Tarragona, sino también en Jérica, donde desde hace muchos años la Asociación Gastronómica Cantharellus se ocupa de prepararlo. Este año la “Calçotada popular y juegos tradicionales” se celebran el sábado, 8 de marzo, en el precioso paraje de Randurías.

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calçotada6_casa rural shariquaCuando se asoma la primavera y los árboles en el jardín botánico al lado de la fuente de Randurías sacan sus primeras hojas, llega el gran momento: Unos hombres denodados encienden una gran barbacoa, mientras otros llegan con cajas y cajas de cebolleta.

No una cualquiera, sino la cebolleta blanca Allium cepa L., más conocida como calçot y protagonista de una de las comidas más originales de España: La Calçotada.

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Un festín para el cual los calçots son abrasados sin piedad hasta que su capa exterior sólo se merezca el distintivo de “carbonizado”. Si en otras circunstancias esto sería motivo más que suficiente para que a los cocineros responsables les entrara un ataque de nervios, en la calçotada ellos se arman de guantes y valor, sacan los calçots del fuego y los llevan – no sin obvias señales de orgullo – para que sus ayudantes los envuelvan en papel de periódico. 

calçotada5_casa rural shariquaEn manojos bien empaquetados llegan a las mesas donde empieza el show: Sin ninguna ayuda exterior, o sea, nada de cubiertos, los comensales quitan la capa chamuscada de la cebolleta, untan el tallo en una sabrosa salsa romesco y – nada para ánimos sensibles – lo “engullen” al estilo cigüeña hasta que haya desaparecido por completo camino al estómago. A medida que éste se llena, las manos parecen las de un carbonero. Digo las manos, por decir algo. Porque según qué técnica, las huellas aparecen por cara, cuello y camisa… 

No cabe duda. La Calçotada probablemente es la única comida irresistible que no es para chuparse los dedos. Nadie va a hacer una buena figura, sin embargo todos disfrutan de lo lindo. ¿Te casa rural shariquaapetece? Pues inscribirse vale 20 euros y da derecho a pringarse sin compasión, disfrutar no sólo de calçots, sino también de los tradicionales acompañamientos como panceta, longanizas, morcillas, chorizos, güeñas, pan, naranja, crema catalana, vino, cerveza, café y licores. Para apuntarse, pinchad aquí para contactar con la Asociación Cantherellus.

La comida empieza a las 15.00 horas. Para coger ideas de cómo preparar la siguiente Calçotada en casa, acudir unas horas antes ;-).

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