Cuenta atrás

6 Dic

 

adventskalender

Será un souvenir especial que nuestros huéspedes se llevarán a su casa después de este fin de semana. Sólo: Puede que alguien no sepa muy bien qué hacer con él, ni el porqué ni cuándo este utensilio se introdujo en el mundo mediterráneo. Y no estará sólo. Millones de españoles lo habrán visto alguna vez, quizás incluso lo compraron -puede que ya en octubre- y probablemente lo habrán usado haciendo uso de su fantasía. Hablamos del alter-ddr-weihnachtskalender-1984“Adventskalender” -Calendario de Adviento-, un imprescindible acompañante de la navidad germana con orígenes en la Alemania protestante del siglo XIX. Un invento que hace años irrumpió en la navidad española y dejó desconcertado a más de uno pensando que con los conejos de pascua ya lo había visto todo.

Aunque a primera vista parece raro esconder números y solapitas en un dibujo, tiene su explicación. Tanto hoy como entonces el calendario que abarca desde los números 1 al 24 sirve de ayuda en una importante cuenta atrás: Hacia la Nochebuena – Día de Nacimiento y, según país, Día de Regalos. Sin embargo, el calendario vivió bastantes variaciones hasta convertirse en esta dulce seducción que hoy en día atrae sobre todo a los niños (y los niños grandes).

Por lo visto fueron protestantes alemanes los que pusieron las bases para el invento. Para contar los últimos días hasta navidad pintaban 24 rayas de tiza advent100_01_gren la pared o la puerta que se iban borrando día a día. Los católicos, por su parte, se conformaban con añadir una pajita por día al belén. Mientras esta última tradición difícilmente daba más de sí, las rayas de tiza pronto se convertieron en pequeños cuadros que se colocaban en el salón.

Una idea que le sirvió al editor Gerhard Lang para en 1902 idear el primer Calendario de Adviento impreso: Un cartón, 24 dibujitos para recortar y el mismo número de casillas donde pegarlas. Un éxito. En los años 20 ya había varias imprentas diseñando calendarios con pequeñas puertas detrás de las cuales aparecían dibujos invernales, navideños, cristianos…

kalender

 

La fama llegó en los años 50 cuando el calendario ya se producía de forma industrial y no sólo ofrecía dibujos sino detrás de cada puerta también una figurita de chocolate. Cierto que desde entonces la untitledfabricación a gran escala ha mermado tanto el encanto del diseño de los calendarios con motivos en su día románticos, angelicales, misteriosos y festivos como la calidad del chocolate. Así que no es de extrañar que desde hace años están en auge los calendarios hechos a mano, llenados individualmente y con un toque personal. Como recipiente sirven cajitas, calcetines, botes, saquitos…, de relleno -y según edad- chocolates, caramelos, juguetes, galletas, corbatas, licorcitos, juguetes de mayores… 

Instrucciones para indecisos se encuentran online y en tiendas de bricolaje.

Quien se haya picado y piense en diseñar el calendario más grande o más caro…, debería pensárselo dos veces: El más grande se encuentra en el mercado navideño de Leipzig y mide 857 metros cuadrados. El más sofisticado fue ideado hace cuatro años en Holanda: En 24 tubitos de cristal se esconden el mismo número de diamantes con un valor de unos 2,5 millones de euros. Evidentemente nada que ver con rayas de tiza en la pared.

 

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