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19 Ene

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Ha sido una caminata didáctica. Una caminata que muchos años antes nos había encantado y que no nos atrevimos a repetir por miedo. Miedo a lo que íbamos a ver después del horrible incendio que un día de marzo se comió cientos y cientos de hectáreas de bosque y matorral en la Sierra Espadán y amenazó con tragarse a Gaibiel entero. Han pasado diez años y por fin hemos vuelto… para ver las dos caras de un paisaje devorado por las llamas.

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gaibiel_casa-rural-shariquaUna mañana gélida, al inicio, la caminata nos lleva al pequeño barranco de la Costaleta. Aún en la sombra, la escarcha ha convertido muchas hojas y bayas en minúsculas obras de arte.

Hay que cruzar el río Regajo -no sin antes haber visitado la vistosa fuente del Vicario- que a estas horas parece echar humo. Al emprender la subida, somos nosotros los que “vaporeamos” el aliento al aire fresco de invierno.

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Al otro lado de la montaña nos esperan el sol… y las primeras huellas de aquel incendio. Hoy, un decenio más tarde, una densa gaibiel16_casa-rural-shariquaalfombra verde ha reconquistado el alto, recubierto de coscoja, romero, jaras, brezo blanco y lentisco. Pero también nos encontramos con los esqueletos de árboles grandes, tumbados y aún ennegrecidos. Testigos de un incendio, convertidos en monumentos exhortatorios… y rodeados de jóvenes pinos y arbustos que demuestran que la naturaleza es más fuerte que las llamas y las estupideces humanas. La historia de los bosques mediterráneos es también la historia de sus incendios. Así que decidimos quedarnos con las impresiones de una naturaleza fuerte e invencible.

Y no sólo impresiona la naturaleza viva, sino también la petrificada. De tiempos mucho más gélidos que esa misma mañana, hablan formaciones rocosas, comprimidas, agujereadas, fileteadas y esculpidas por las fuerzas del hielo y la tierra.

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gaibiel8_casa-rural-shariquaAl llegar al cruce con el PRV-63.7 no podemos resistir la tentación, nos desviamos del camino previsto y caminamos por el altiplano en dirección al Pantano El Regajo. Las vistas son espectaculares, abarcan desde los pueblos en los alrededores hasta las montañas de la Sierra de Espadán o los picos de Bejís.

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gaibiel18_casa-rural-shariquaCamino de vuelta y pasando por una zona llamada Majadal, pronto llegamos al “Mirador de la Carrasca” que ofrece unas bonitas vistas del pueblo y del valle al que se ha acoplado Gaibiel. El camino va descendiendo de forma rápida y pronto aparece el restaurado castillo. gaibiel19_casa-rural-shariqua

Desde allí una senda lleva de vuelta al río y, teóricamente, por un pequeño puente a la fuente Los Caños. Teóricamente. Porque como al puente le falta un metro para alcanzar la otra orilla, si el río lleva bastante agua, toca quitarse las botas. Sin duda el momento más refrescante de la ruta. ¿Hay un final mejor para una caminata con reencuentro feliz? gaibiel20_casa-rural-shariqua

 

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