Archive | Caminando RSS feed for this section

SL-SR por Jérica

11 Abr

Quien quiera emprender una caminata por tierras de Jérica debe saber que es bien posible que no acabe donde pensaba, que vea cosas que no esperaba y que ande más (o menos) de lo previsto. La razón: Aunque existe un folleto oficial con sendas locales y éstas en su día puede que estuvieran debidamente marcadas, hoy día debido a señales confusas, desgastadas o inexistentes, a sendas abiertas posteriormente y a unas explicaciones a veces algo irritantes puede que la caminata tenga su intríngulis. Así que el SL fácilmente se convierte en SR – un sendero sin rumbo. Eso sí, se descubren rincones inesperados, vistas bonitas y a veces incluso más sentido de humor propio que uno mismo pensaba…

Y es que si no eres de Jérica y has mamado desde muy jovencito donde se encuentra el Corral del Quico, la Masía del Topo o el Cordel de las Perdigueras, si ante lugares como el Colladico de la Sursida de Magallán, el Pasico Alemán, el Colladico de la Amargura o el Sendero de la Degüella en tus ojos como platos se reflejan grandes interrogaciones, pues entonces con el folleto senderista en mano lo tienes crudo.

Y si además, frases como “Al coronar la misma, dejaremos a la derecha la pista forestal. Seguiremos por la senda a la derecha…” te dejan algo aturdido… podrías llegar a la conclusión que mejor dar una vuelta por la Hoz y que anden los demás. Más aún cuando hay claros indicios de que no todos en su día regresaron a casa…

 

Pero no hay que asustarse. Vale la pena perderse, poner a prueba el propio sentido de la orientación y subir por ejemplo a la famosa Muela. Así se conoce el otro lado de Jérica con su altiplano y estas estupendas vistas panorámicas hacia el pantano y la impresionante hoz dibujada por el Río Palancia.

 

Son momentos tranquilizantes porque no sólo se disfruta de vistas -poco usuales- de la Torre Mudéjar, la Torreta y los tejados del casco antiguo de Jérica. También se divisa a Sharíqua, inequívoca señal de que la vuelta a casa será posible ;-). Pero, antes vale la pena subir hasta el Alto de Sayas a unos 767 metros sobre el nivel de mar. Y ahí no hay excusa. Aunque si no tienes ni idea por dónde para el Alto de Sayas, lo verás: Es fácilmente reconocible desde todos los lados y desde kilómetros porque ahí se alza la torre de vigía desde donde se procura evitar cualquier desastre que pudiera incendiar estos preciosos paisajes.

   

De fuente en fuente

24 Mar

  

Caminar en Bejís es perderse en el mundo de los ríos y riachuelos, fuentes y pozas. Vamos, agua por donde mires y una biodiversidad especial. En eso el sendero local “Fuentes de Arteas” no es ninguna excepción y aunque sólo tiene unos seis kilómetros sorprende por la gran variedad del paisaje, por panoramas muy cambiantes y además da una idea de lo solitaria, dura y al mismo tiempo reconfortante que puede llegar a ser la vida rural.

 

El SLV-55 arranca en Arteas de Abajo a una altura de unos 850 metros, sube al lado de la ermita de San Juan por las empedradas callejuelas de la aldea y gira hacia un barranco de enorme belleza. La tierra rojiza contrasta con el verdor de fuertes pinos rodenos, de enebros y carrascas. Un pequeño bosque de chopos -algunos aún muy maltrechos por las fuertes nevadas del invierno- está a punto de sacar las hojas, mientras pequeñas violetas lilas gozan del sol primaveral. Acompañados siempre del sonido del agua, pronto se llega a la Fuente Matías, la primera de muchas más.

   

Aún hay que subir un poco más hasta alcanzar la Fuente Gamellón y enganchar minutos después con la pista en dirección Arteas de Arriba. Desde aquí ya se podría volver a Arteas de Abajo por el GR-7, pero no sin haber visitado la curiosa Fuente Bullidores que también alimenta al viejo lavadero de la aldea. Una vez aquí, vale la pena seguir por el cauce del río Canales y el GR-7 al menos hasta alcanzar la Fuente Quiñón. Es solo una pequeña prolongación de la caminata que también pasa por las preciosas pozas de Arteas. Lo dicho, agua por donde mires…

Ay Aín

1 Mar

ain-sierra-espadan19_casa-rural-shariqua

Para empezar: Un paseo, lo que se entiende como paseo, no es. En absoluto. Aunque el ayuntamiento de Aín anuncia esta ruta como tal, es una caminata bastante exigente que pone a prueba la forma física, el sentido del equilibrio y la fortaleza de las rodillas. Eso sí: Es un recorrido sumamente bonito no sólo por llevarnos por lugares históricos, sino también por las impresionantes vistas que ofrece de la Sierra Espadán, sus pueblos y la montañosa provincia de Castellón.

Así que costará, pero vale la pena hacerlo: el itinerario SLV-27, el “paseo de la Peña Pastor y el Gurugú que nos llevará entre viñas viejas, pedregales y castaños” (Ayuntamiento). Es un precioso sendero local que según las autoridades de Aín se recorre en 1.30 horas. Queremos pensar que sólo se refieren a la ida, porque nosotros empleamos casi 3. Eso ain-sierra-espadan18_casa-rural-shariquasí, con largas y extendidas pausas para disfrutar de los cambiantes panoramas, con picnic en lo alto del Gurugú -con sus 1.014 metros uno de los imponentes picos de la Sierra de Espadán- y con tiempo para visitar los lugares históricos a lo largo del camino.

La ruta sale del pueblo y se puede hacer en sentido contrario a las agujas del reloj -lo recomendado en el folleto de Aín- o al revés. Nosotros nos decantamos por lo último, ya que así nos ahorrábamos la tremenda subida a la Peña Pastor y al Gurugú desde el Barranco del Picaio. Además, durante el agradable paseo por el Barranco de la Caridad en dirección al Collado de Ibola, nos quedaba la ilusión de que la bajada desde el Gurugú iba a ser algo más benévola…

ain-sierra-espadan_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan1_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan9_casa-rural-shariqua

El paseo 😉 primero nos lleva a un bonito calvario del siglo XVIII con su ermita, sus cipreses y sus imágenes. Es el primer momento para detenerse unos minutos, disfrutar del silencio y las vistas al pueblo. Un lugar con ni siquiera 200 habitantes, casas de cal y toques de azul o turquesa y una ubicación perfecta sobre una pequeña colina a una altura de casi 500 metros, rodeada por varios preciosos picos de la sierra. Es un pueblo con orígenes andalusíes cuyo nombre hace referencia a las múltiples fuentes y manantiales que caracterizan su entorno y que en su día también alimentaron hasta cinco molinos harineros hidráulicos.

ain-sierra-espadan3_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan4_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan5_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan2_casa-rural-shariqua

Caminar alrededor de Aín significa adentrarse en una naturaleza exuberante, pasear entre alcornoques y pinos rodenos, ain-sierra-espadan10_casa-rural-shariquaentre brezo, mirto, lentisco y madreselva. Un profundo verdor alimentado por musgos y líquenes, desprende un perfume a tierra fértil y húmeda. Muchos momentos para respirar profundamente, soltar un “ay” de tanto placer.

ain-sierra-espadan31_casa-rural-shariquaA los pocos minutos se llega al L’Arquet, un pequeño acueducto que alimentaba al molino del mismo nombre y ubicado a su lado. Ya falta poco para alcanzar a una altura de 620 metros a la vieja fortaleza también conocida como Castillo de Benialí. Al igual que el pueblo es de la época medieval andalusí y aunque su estado es de ruina uno puede hacerse una idea de la importancia que tenía. Los restos de la muralla y sus dos torres, las dependencias y aljibes vieron llegar en son de reconquistador al rey Jaume I en el año 1238.

ain-sierra-espadan8_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan6_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan11_casa-rural-shariqua

El sendero sigue en dirección Collado de Ibola, donde enganchamos con el sendero PRV 63.6 hacia el Pico Espadán y el Gurugú. Por una agradable senda ganamos altura y disfrutamos de excelentes vistas casi panorámicas.

ain-sierra-espadan13_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan16_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan20_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan14_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan17_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan15_casa-rural-shariqua

El pico del Gurugú se anuncia con la aparición de trincheras, tristes testimonios de la Guerra Civil, y el progresivo endurecimiento del trayecto. Vale la pena impregnarse de las bonitas impresiones de altura desde esta cumbre antes de emprender la bajada por la Peña Pastor. Entre rocas de rodena y vetustos alcornoques nos espera un descenso a veces bastante complicado que nos hace recordar que el hombre a parte de piernas también posee manos para desplazarse.  

ain-sierra-espadan27_casa-rural-shariqua ain-sierra-espadan29_casa-rural-shariqua  ain-sierra-espadan28_casa-rural-shariqua

Seguro que se oirá algún que otro “ay”, esta vez motivado por algún que otro susto. Ayudándonos de palos, manos y culo llegamos sanos y felices a la carretera que nos lleva de vuelta al pueblo. Lo dicho. Un paseo no era, pero bonito…

ain-sierra-espadan25_casa-rural-shariqua

 

Volver

19 Ene

gaibiel3_casa-rural-shariqua

Ha sido una caminata didáctica. Una caminata que muchos años antes nos había encantado y que no nos atrevimos a repetir por miedo. Miedo a lo que íbamos a ver después del horrible incendio que un día de marzo se comió cientos y cientos de hectáreas de bosque y matorral en la Sierra Espadán y amenazó con tragarse a Gaibiel entero. Han pasado diez años y por fin hemos vuelto… para ver las dos caras de un paisaje devorado por las llamas.

gaibiel4_casa-rural-shariqua gaibiel5_casa-rural-shariqua

gaibiel_casa-rural-shariquaUna mañana gélida, al inicio, la caminata nos lleva al pequeño barranco de la Costaleta. Aún en la sombra, la escarcha ha convertido muchas hojas y bayas en minúsculas obras de arte.

Hay que cruzar el río Regajo -no sin antes haber visitado la vistosa fuente del Vicario- que a estas horas parece echar humo. Al emprender la subida, somos nosotros los que “vaporeamos” el aliento al aire fresco de invierno.

gaibiel1_casa-rural-shariqua

Al otro lado de la montaña nos esperan el sol… y las primeras huellas de aquel incendio. Hoy, un decenio más tarde, una densa gaibiel16_casa-rural-shariquaalfombra verde ha reconquistado el alto, recubierto de coscoja, romero, jaras, brezo blanco y lentisco. Pero también nos encontramos con los esqueletos de árboles grandes, tumbados y aún ennegrecidos. Testigos de un incendio, convertidos en monumentos exhortatorios… y rodeados de jóvenes pinos y arbustos que demuestran que la naturaleza es más fuerte que las llamas y las estupideces humanas. La historia de los bosques mediterráneos es también la historia de sus incendios. Así que decidimos quedarnos con las impresiones de una naturaleza fuerte e invencible.

Y no sólo impresiona la naturaleza viva, sino también la petrificada. De tiempos mucho más gélidos que esa misma mañana, hablan formaciones rocosas, comprimidas, agujereadas, fileteadas y esculpidas por las fuerzas del hielo y la tierra.

gaibiel9_casa-rural-shariqua gaibiel10_casa-rural-shariqua gaibiel13_casa-rural-shariqua gaibiel12_casa-rural-shariqua gaibiel11_casa-rural-shariqua

gaibiel8_casa-rural-shariquaAl llegar al cruce con el PRV-63.7 no podemos resistir la tentación, nos desviamos del camino previsto y caminamos por el altiplano en dirección al Pantano El Regajo. Las vistas son espectaculares, abarcan desde los pueblos en los alrededores hasta las montañas de la Sierra de Espadán o los picos de Bejís.

gaibiel14_casa-rural-shariqua gaibiel17_casa-rural-shariqua

gaibiel18_casa-rural-shariquaCamino de vuelta y pasando por una zona llamada Majadal, pronto llegamos al “Mirador de la Carrasca” que ofrece unas bonitas vistas del pueblo y del valle al que se ha acoplado Gaibiel. El camino va descendiendo de forma rápida y pronto aparece el restaurado castillo. gaibiel19_casa-rural-shariqua

Desde allí una senda lleva de vuelta al río y, teóricamente, por un pequeño puente a la fuente Los Caños. Teóricamente. Porque como al puente le falta un metro para alcanzar la otra orilla, si el río lleva bastante agua, toca quitarse las botas. Sin duda el momento más refrescante de la ruta. ¿Hay un final mejor para una caminata con reencuentro feliz? gaibiel20_casa-rural-shariqua

 

Calma

6 Ene

regajo-jerica8a_casa-rural-shariqua

Año nuevo, ritmo nuevo y un calendario con más de 300 días para disfrutar y descubrir.

Eso sí, después de tanta fiesta y festín, ahora vale la pena permitirse una vida más pausada. El nuevo año se merece unos momento de calma, momentos para acostumbrarse al 17 al final de la fecha, escuchar los deseos que se pueden hacer realidad y tomarse la vida con sosiego.

¿Un lugar? Por ejemplo, el Pantano El Regajo entre Jérica y Navajas. Un pequeño embalse que en estas fechas y después de las abundantes lluvias de diciembre no sólo demuestra su cara más poderosa, brillante y bonita. También es un precioso lugar para paseos pausados, para escuchar el silencio, disfrutar de los colores nítidos del invierno y sus incomparables puestas de sol.

regajo-jerica3_casa-rural-shariqua regajo-jerica9_casa-rural-shariqua regajo-jerica4_casa-rural-shariqua regajo-jerica6_casa-rural-shariqua regajo-jerica12_casa-rural-shariqua

Un lugar donde reina la calma.

regajo-jerica11_casa-rural-shariqua regajo-jerica5_casa-rural-shariqua

Vistas de invierno

12 Dic

barranco-de-ajuez_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez17_casa-rural-shariqua

Cierto que las temperaturas invernales aún se hacen esperar, no obstante el aire sí que se ha convertido ya en más limpio, más claro y sano. Es el momento de emprender caminatas que prometen vistas panorámicas y bonitos contrastes de colores. Una fantástica opción es la ruta por el barranco de Ajuez en Chóvar que estos días no sólo nos obsequió con vistas kilométricas, sino también con muchas impresiones de tiempos pasados. Tiempos de duros trabajos en plena montaña, luchando contra las inclemencias.

barranco-de-ajuez1_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez3_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez4_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez5_casa-rural-shariqua

La ruta -bien marcada por señales del propio parque natural Sierra Espadán e indicaciones sobre distancias y tiempos- arranca cerca del embalse de Ajuez, construido en el siglo XII por los árabes, ampliado en varias ocasiones, usado como piscina municipal y hoy bastante maltrecho. El PR 138 en dirección a la imponente Nevera de Castro rápidamente nos adentra en el paisaje emblemático de la sierra, un paisaje caracterizado por vetustos alcornoques, helechos y rocas de rodeno. Es naturaleza en colores que van desde todo tipo de tonos rojizos, verdes, amarillos, grises y beige café. Un impresionante cuadro que estos días de invierno parece brillar aún más y compite con el azul intenso del cielo.

barranco-de-ajuez9_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez7_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez10_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez14_casa-rural-shariqua barranco-de-ajuez8_casa-rural-shariqua

barranco-de-ajuez11_casa-rural-shariquaDespués de haber pasado por la famosa Fuente Fresca, todo un símbolo para la tan apreciada agua de Chóvar, nos espera otra curiosidad que nos acerca a la historia del pueblo. Bajando una pequeña senda se encuentran los restos de la mina del “Socavón” que hablan de la barranco-de-ajuez12_casa-rural-shariquaextracción del cinabrio y su posterior fundición en hornos para obtener el mercurio. Una faena despiadada que dio empleo hasta los años 60 del siglo pasado y de la cual hoy en día sólo quedan los restos de raíles, herramientas retiradas y un par de vagonetas. Sin duda un inhóspito lugar que podría contar mucho sobre destinos poco felices.

En busca del sol subimos cómodamente hasta encontrarnos a una altura ya de unos 800 metros con la estrella de esta caminata: la Nevera de Castro, un imponente testigo de los inicios de la industria de la refrigeración. Fue construida en el siglo XVIII como depósito para la nieve y su posterior compactación. Así de apretada y además protegida por gruesos muros y tierra congelada, la nieve convertida en hielo aguantó hasta bien entrado el verano y poco a poco fue transportada hacia la costa o a cualquier otro lugar donde el calor apretaba y se buscaban formas para conservar los alimentos o enfriar las bebidas…

barranco-de-ajuez16_casa-rural-shariquabarranco-de-ajuez19_casa-rural-shariqua

Es una nevera preciosa que después de su restauración en los años noventa del siglo pasado da una perfecta idea de su funcionamiento y de la importancia de ese trabajo.

 

Y no sólo impresiona por su tamaño y las vistas que ofrece de su estructura interior, sino también  por su ubicación.

Difícil encontrar un mejor mirador del Mediterráneo que desde aquí tiña el horizonte de infinito.

barranco-de-ajuez15_casa-rural-shariqua

Falta un pequeño esfuerzo más para subir hacia el vértice geodésico desde donde la panorámica de nuevo es fantástica. El camino de vuelta nos lleva por las antiguas minas del Hemblar e invita a echar un último vistazo al barranco de Ajuez desde la Peña del Castellet. Han trascurrido tres horas, el viaje al pasado ha abarcado varios siglos.

barranco-de-ajuez13_casa-rural-shariqua

 

 

360 grados de hermosura

20 Nov

palancia-amador21_casa-rural-shariqua

Hay cosas que no se pueden rechazar. Un cucurucho de almendras recién tostadas en una feria, “Tatort” el domingo por la palancia-amador1_casa-rural-shariquanoche, pararse ante una puesta de sol de película… O disfrutar de una tarde de otoño en los valles de Bejís.

Así que lo hemos vuelto a hacer. Caminar por esas tierras tan bonitas, sin embargo, esta vez por territorios aún desconocidos: Nuestra caminata de otoño nos ha llevado a las Peñas de Amador, la vecina “pequeña” de la Peñaescabia.

palancia-amador13_casa-rural-shariqua palancia-amador3_casa-rural-shariqua palancia-amador_casa-rural-shariqua palancia-amador14_casa-rural-shariqua

El cómodo camino por el PR275 nos lleva por pistas forestales, siempre acompañados por densos pinares, preciosos ejemplares de carrascas y enebros y una sanísima alfombra de plantas silvestres aromáticas. Siempre observados por unos buitre_casa-rural-shariquaimponentes buitres y águilas. Llegados a la cima de las Peñaspalancia-amador2_casa-rural-shariqua de Amador, a una altura de 1.135 metros y recibidos por la casa-vigilancia de los forestales, las vistas quitan el aliento: 360 grados de hermosura. Enfrente la poderosa Peñaescabia, seguida por las montañas de El Toro y el inmenso altiplano de Barracas con la Peñagolosa al fondo. En la otra dirección se asoman los preciosos picos de la Sierra Espadán, acompañados al otro lado de las montañas de la Sierra Calderona.

palancia-amador5_casa-rural-shariqua palancia-amador6_casa-rural-shariqua palancia-amador7_casa-rural-shariqua palancia-amador12_casa-rural-shariqua palancia-amador9_casa-rural-shariqua palancia-amador_casa-rural-shariqua

¿Se puede pedir más? Pues sí. Las vistas al valle del Río Palancia desde las Peñas son espectaculares. Reducida a tamaño maqueta delante de nosotros vemos la aldea de El Molinar, acomodada entre grandes riscos. El valle estos días lleva uno de sus vestidos más bonitos, colorido y onírico.

palancia-amador11_casa-rural-shariqua palancia-amador10_casa-rural-shariqua palancia-amador17_casa-rural-shariqua

De vuelta, el camino nos lleva por tierras rojizas en dirección hacia el Mirador Collado Royo que nos abre impresionantes vistas al valle y la bonita silueta de Bejís.

palancia-amador16_casa-rural-shariqua palancia-amador4_casa-rural-shariqua palancia-amador19_casa-rural-shariqua palancia-amador24_casa-rural-shariqua palancia-amador26_casa-rural-shariqua palancia-amador18_casa-rural-shariqua palancia-amador22_casa-rural-shariqua

Llegando al Río Palancia y a las primeras casas cerca de los Cloticos no cabe duda en qué mes estamos: El sonido de las máquinas vibradoras, las extensas mantas verdes, el olor a aceite, la musiquita de la radio y, cómo no, los picnics para retomar fuerzas son la inequívoca señal de que estamos en plena temporada de la recogida de la oliva.

palancia-amador28_casa-rural-shariqua