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Programa contraste

19 Dic

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Después de varios días de lluvia -¡qué bien!- y con el campo más que feliz, toca alegrarnos los tonos grises con algo divinamente dulce. ¿Qué tal con unas almendras garrapiñadas hechas en casa? Ya sólo el olor mientras se cuecen llena la cocina de buen ambiente. Si encima se les da un toque navideño y picante…, ya no se puede pedir más. Además, sólo hacen falta un par de ingredientes.garrapinadas_casa-rural-shariqua

– 200 gramos de almendra con piel
– 125 g de azúcar
– 1 cucharadita de especias navideñas
– 1/2 cucharadita de copos de chile

Para empezar hay que calentar 100 ml de agua con el azúcar y las especias añadidas. ¿Qué especias le dan ese toque navideño? Pues, desde canela pasando por anís estrellado, jengibre, macis, cardamomo hasta clavo o pimienta de Jamaica. Así que hay un sinfín de combinaciones según gustos y preferencias.

Una vez caliente el agua azucarada y condimentada, se añaden las almendras y ya toca mover sin parar. A fuego lento, poco a poco desaparecerá el líquido, las almendras primero se cubren de una capa blanquecina, luego el caramelo se vuelve líquido y envuelve de nuevo a las almendras. Todo este proceso durará unos 10 minutos. Acto seguido hay que separar las almendras en papel de cocina y dejarlas enfriar. Si hace falta guardarlas -muy poco probable- lo mejor es un bote de cristal.

 

Tres ojos ven más

21 Oct

 mosquera6_casa rural shariquajpgSon 31.180 hectáreas de paraíso para los amantes de paisajes espectaculares, para senderistas, botánicos, biólogos, geólogos y apasionados de la fauna silvestre. Y, desde luego, para fotógrafos que con la Sierra de Espadán, declarado Parque Natural desde 1998, encuentran un lugar con miles de motivos, un terreno que ofrece un sinfín de tomas panorámicas, pero también anima a fijarse en preciosos detalles que suelen escapar a la vista y sorprenden al ser eternizados con el tercer ojo, el objetivo de la cámara. 

1390583_4804637374027_1517554298_nNo es de extrañar que la imagen de presentación del “Curso de Fotografía de Paisaje – Sierra de Espadán” sea el Barranco de la Mosquera. Es uno de los iconos de esta sierra y uno de los barrancos más característicos, incluyendo los restos de la casa donde antaño se trabajaba el corcho que aún hoy en día se saca cada diez años de los alcornoques. Es un paisaje estrella para iniciarse en la fotografía durante el curso que tendrá lugar los días 8 y 9 de noviembre con base en el Centro de Interpretación del Parque en Eslida (Info: Tel. 964 629 112). 

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En la práctica a los fotógrafos les espera un parque natural que llega desde el nivel del mar hasta los picos más altos como la Rápita con sus 1.106 metros. Habrá profundos barrancos con una densa vegetación y formaciones geológicas caracterizadas por “Buntsandstein” y “Muschelkalk”, minerales como cobre, cobalto, cinabrio y brillantes cristales de yeso en llamativos colores entre rojizo, amarillento o morado. Cimas que ofrecen impresionantes vistas a valles y hasta el mediterráneo. Y, con algo de suerte, animales tímidos permitiendo un “clic” a toda velocidad. Imágenes de alcornoques centenarios o flores y arbustos endémicos hacen apretar el disparador una y otra vez. Seguro que quien se inicie en la fotografía en este lugar, no la dejará nunca.

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Paseo con pausas … y lágrimas

29 Sep

Estos días el pequeño paseo de Sharíqua a Jérica puede durar más de lo normal. Incluso mucho más. En compensación se hace infinitamente más dulce. La “culpa” la tienen las higueras que bordean el sendero y que ahora están a rebosar. Llevan frutos de distintos tamaños, aún verdes, tímidamente morados o con un color violeta que enamora. Ya a distancia seducen con su exótico aroma a paraíso, ese lugar lejano con que quedarán eternamente asociados después del lapsus alimenticio de nuestros antepasados biblicos.

Pero lejos de presentarse como un fruto prohibido, los higos casi caen en la mano, quieren ser degustados aún durante el camino, animan a un improvisado picnic con vistas al pueblo o – una vez de vuelta a casa –  garantizan una excursión culinaria rápidamente preparada: Al higo le sobra con un poco de queso, algo de jamón, unas nueces… y ya se ha convertido en un irresistible manjar.

Para todos aquellos que cara a cara con estas bombas energéticas de procedencia oriental se dan cuenta que están más preparados para ir a  la  frutería de la esquina que saber cuál higo colgado de estos impresionantes arboles ya está listo para ser comido, aquí va un viejo refrán popular que con drásticas comparaciones despeja cualquier duda. Y dice así: “El higo debe tener el cuello del ahorcado, ropa de pobre y ojo de viuda.” Que con palabras algo más amables no quiere decir otra cosa que el rabo del fruto debe estar seco, la piel arrugada y al abrirlo debe desprender una lágrima de almíbar.

Y ante tanta fruta casi caída del cielo, qué tal si probáis una receta que estrenamos el otro día y que en combinación con cualquier queso es todo un descubrimiento: Mostaza de Higo.

Los ingredientes los encontráis en “Sharíqua presenta”.